Rango orientativo
Muchas personas se sitúan alrededor de 10 a 21 mmHg, pero el umbral relevante puede cambiar según cada ojo, sus factores de riesgo y el objetivo terapéutico.
Pruebas oftalmológicas
La tonometría mide la presión intraocular, un dato clave en el cribado y seguimiento del glaucoma. La cifra debe interpretarse con el nervio óptico, el grosor corneal, el campo visual y la historia clínica.
Qué mide
La presión intraocular depende del equilibrio entre producción y drenaje del humor acuoso. Se expresa en milímetros de mercurio y se mide de forma rápida con diferentes tipos de tonómetro.
Una presión elevada es un factor de riesgo importante para glaucoma, pero no equivale automáticamente a tener glaucoma. También existe glaucoma con presiones aparentemente normales, por lo que el dato debe valorarse junto al aspecto del nervio óptico, la OCT, la campimetría y el grosor corneal.
Muchas personas se sitúan alrededor de 10 a 21 mmHg, pero el umbral relevante puede cambiar según cada ojo, sus factores de riesgo y el objetivo terapéutico.
La presión puede variar durante el día, con medicación, postura, grosor corneal o técnica de medición. Una cifra aislada puede no contar toda la historia.
En seguimiento de glaucoma, la presión se interpreta como parte de una estrategia para reducir riesgo de progresión, no como único objetivo.
Métodos
El tonómetro de no contacto usa un soplo breve. Es rápido y no suele requerir anestesia, aunque puede ser menos cómodo para personas muy sensibles al aire.
La tonometría de contacto con anestésico tópico mide la fuerza necesaria para aplanar una pequeña zona de córnea. Es una referencia habitual en consulta.
Algunos equipos manuales permiten medir en pacientes con movilidad reducida o en contextos concretos. La técnica y la calibración siguen siendo importantes.
Durante la prueba
Interpretación
Preguntas frecuentes
Realizada con técnica adecuada, la tonometría es una prueba segura. En la modalidad de contacto se usa anestésico y se evita medir si hay sospecha de herida ocular abierta.
No. La presión ocular elevada y el glaucoma crónico pueden no dar síntomas durante mucho tiempo. Por eso las revisiones son importantes en personas con factores de riesgo.
Si se han usado gotas o fluoresceína, conviene seguir la indicación del profesional antes de volver a colocar las lentillas. En general se evita hacerlo hasta que el ojo esté cómodo y sin restos de colorante.
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